domingo, 14 de septiembre de 2014

Tierra de Campos, Castilla-León

Atardecer en Cerecinos de Campos.
La Tierra de Campos es una comarca castellana que se extiende por las provincias de León, Zamora, Palencia y Valladolid. Es principalmente llana, con ondulaciones y algunos cerros, muchos cultivos de cereal y algunas lagunas de importancia para las aves.

Raso de Villalpando.
Las aves esteparias abundan, sobre todo en las áreas protegidas, pero también en otras zonas. Por ejemplo, son buenos lugares para observarlas los alrededores de Guaza de Campos y Frechillas, o la carretera de Dueñas a Ampudia, en Palencia. Habitan todo el año la avutarda (Otis tarda), el alcaraván (Burhinus oedicnemus), la ganga ortega (Pterocles orientalis) y la calandria (Melanocorypha calandra); en verano el aguilucho cenizo (Circus pygargus), el sisón (Tetrax tetrax), la terrera común (Calandrella brachydactyla) y el bisbita campestre (Anthus campestris); y en invierno el aguilucho pálido (Circus cyaneus) y el búho campestre (Asio flammeus).

Pareja de avutardas.

Hembra de sisón.

Construcción de adobe en Villafáfila, con las lagunas al fondo.
Las Lagunas de Villafáfila son las últimas de la cuenca endorreica del río Salado, que a principios del s.XX contaba con 22. Actualmente, las más grandes son: la Salina Grande (180 ha), la de Barillos (110) y las Salinas (70). Son lagunas poco profundas, estacionales y salinas, que sufren en la actualidad un proceso de colmatación. Es interesante la comunidad de flora halófila, y los campos cerealistas y desarbolados.


Perdiz roja (Alectoris rufa) en el entorno de Villafáfila.
Palomar en Villafáfila.

Concentración de cigüeña blanca (Ciconia ciconia) en Villafáfila.



Aguilucho lagunero.

 Crían en este paraje el aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus), la cigüeñuela (Himantopus himantopus), la avefría (Vanellus vanellus) y la pagaza piconegra (Sterna nilotica) en las zonas con agua, y en los campos próximos la avutarda, el sisón, el aguilucho cenizo y la ganga ortega; además, en Otero de Sariegos hay una colonia de cernícalo primilla (Falco naumanni) con más de 60 parejas, y otras muchas por los pueblos cercanos.



Nido de avefría.


Nidos para primillas en un palomar de Otero de Sariegos.

Macho de cernícalo primilla.
 En invierno llegan miles de ánsares comunes (Anser anser) y patos de superficie, y además se forma un dormidero de milano real (Milvus milvus). En los pasos se ven muchas spp de anátidas y otras aves acuáticas, incluidas muchas pequeñas limícolas. Hay un centro de interpretación de visitantes y varios observatorios.

Gorrión chillón (Petronia petronia) junto a la laguna de Barillos.
Lobo  (Canis lupus) en Tierra de Campos, comarca recientemente colonizada por la sp. Foto: Manuel A. F. Pajuelo..

Hembra de collalba gris (Oenanthe oenanthe).

 La Nava de Fuentes es una zona húmeda endorreica, que antiguamente cubría 5000 ha (el llamado Mar de Campos), pero que fue desecada a mediados del s. XX. En 1990, la Fundación Global Nature propuso su restauración, que fue llevada a cabo por la Junta de Castilla y León y la U.E. En la actualidad una laguna artificial ocupa 300 ha de agua abierta, con unos 50 cm de profundidad media. Hay en los alrededores pequeños carrizales y amplios pastizales que se encharcan en invierno.



Trampa Helgoland para anillamiento de aves.

Fuentes de Nava.
 Es muy importante la invernada de anátidas, sobre todo de ánsar común, y llegan también ejs de ánsar careto (Anser albifrons), ánsar piquicorto (Anser brachyrhynchus) y barnacla cariblanca (Branta leucopsis). Además se forma un dormidero numeroso de aguilucho lagunero.



Observatorio elevado en la laguna de la Nava.
 Crían en la zona húmeda la garza imperial (Ardea purpurea), la cigüeñuela, el chorlitejo chico (Charadrius dubius), la avefría, la gaviota reidora (Croicocephalus ridibundus) y el fumarel cariblanco (Chlidonias hybrida). También hay aves esteparias en las cercanías. En otoño recalan ejs de carricerín cejudo (Acrocephalus paludicola), buscarla unicolor (Locustella unicolor) y otros muchos paseriformes y aves ribereñas, y puede verse el bigotudo (Panurus biarmicus) y el pájaro moscón (Remiz pendulinus).
Cuenta también con varios observatorios, alguno de ellos elevado.


Lavandera boyera ibérica (Motacilla flava iberiae).

Rana verde (Rana perezi).
 En 1998, la F.G.N. inició la restauración de la laguna de Boada, cerca de la Nava, también rica en anátidas durante el invierno.
 Otra laguna, la de Pedraza, situada algo más al sur, acoge muchos gansos y otras aves acuáticas en sus agua y en los campos aledaños.



Gansos en la laguna de Pedraza y campos aledaños.
Más información:
Montero, José Antonio y colaboradores (2005). Dónde ver aves en España. Los 100 mejores lugares. Lynx Edicions y SEO/BirdLife.
Sociedad Española de Ornitología (1993). Dónde ver aves en España peninsular. Lynx Edicions.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Migración de paseriformes en el Golfo de Vizcaya (I)

Luna llena sobre la ría do Barqueiro, Lugo.
El paso otoñal de las aves que se dirigen a sus cuarteles de invernada es uno de los fenómenos mejor conocido por los observadores de aves de la franja cantábrica. No solo se ve reflejado en el constante flujo de aves acuáticas y marinas que siguen el litoral en dirección Oeste, sino que multitud de pequeños pájaros vuelan sobre esa misma costa tras cruzar el Golfo de Vizcaya, o la siguen después de esquivar los Pirineos por su lado occidental. En los cuadernos de esos ornitólogos hay numerosas anotaciones de aves en migración activa, sobre todo de pájaros que se ven u oyen llegar a la costa, provenientes del norte, también de aves costeando, a veces encajonadas  entre el mar y las sierras prelitorales, y no faltan los registros de aves que se ven en alta mar, en vuelo directo hacia la costa, localizadas desde embarcaciones que, en ocasiones, utilizan para descansar brevemente.



Pinzón vulgar (Fringilla coelebs) posado en un barco, varias millas al norte de Gijón.
Diversos autores (Bueno, 1991, 1998; Atienza et alii, 2001) estiman que los passeriformes que se ven o recuperan anillados, durante el paso otoñal en la mitad occidental de Iberia penetran en la Península a través de los Pirineos occidentales, y que muchos de ellos siguen la costa hacia el oeste. Esto sería correcto solo en parte, pues en nuestra experiencia, creemos que un gran número de aves cruza el Golfo de Vizcaya en dirección sursuroeste (Bernis, 1963; Noval, 2001) en un solo salto, partiendo de las costas inglesas, francesas o incluso de más al norte, si tenemos en cuenta por ejemplo a la subespecie islandesa-groenlandesa de la Collalba gris (O. oenanthe leucorrhoa), que atraviesa tramos marinos mucho mayores. 

Mevagissey, puerto del suroeste de Gran Bretaña.

Collalba gris en el Cabo Peñas; migrante otoñal.

Redes para anillamiento en la costa asturiana.






La escasez de recuperaciones de aves anilladas en la cornisa cantábrica, podría deberse a un sesgo motivado por la menor tradición anilladora de estas comarcas (a excepción del País Vasco), con menores cantidades de aves anilladas (Hernández-Carrasquilla et alii, 2000) y a la menor concentración de aves en lugares favorables, como ocurre en territorios más áridos, lo que dificulta su captura en cantidades importantes.



Curruca capirotada (Sylvia atricapilla) capturada para anillamiento en octubre, en la costa asturiana.

Costa este del Cabo Peñas.
Los pájaros migradores utilizan estrategias diferentes en sus viajes. En iguales condiciones ambientales o meteorológicas, unas especies viajan sólo de noche, mientras otras lo hacen de día; pueden volar a diferentes alturas, en diferentes épocas, en solitario o en bandos.


Atardeceres en la costa asturiana.

Bisbita costero (Anthus petrosus), invernante escaso en la costa cantábrica.
En general, durante la migración postnupcial, en Europa Occidental, las aves vuelan hacia el sursuroeste (Bernis, 1963) en frente abierto, principalmente las aves insectivoras, y la mayoría prefiere los vuelos nocturnos; estas aves no cambian de dirección hasta después de dejar la Península Ibérica (Hilgerloh, 1988). 
Reyezuelo listado (Regulus ignicapilla), capturado en la costa asturiana en octubre.

Bisbitas pratenses (Anthus pratensis) bañándose; costa de Gozón en octubre.


La longitud de las etapas que realizan dependerá de numerosos factores, desde el estado físico del ave a el tipo de orografía que deba superar o la climatología reinante. Una lavandera boyera (Motacilla flava), por ejemplo, podría volar teoricamente hasta 60 horas seguidas (Elphick, 1995) con las reservas de grasa, aunque la realidad debe de ser bien distinta en la mayoría de las ocasiones.

Lavandera boyera.



Mosquitero musical (Phylloscopus trochilus) capturado en septiembre en la costa asturiana.

BIBLIOGRAFÍA
     Atienza, Juan Carlos; Pinilla, Jesús y H. Justribó, Jorge (2001). Migration and conservation of the                         Aquatic warbler A. paludicola in Spain. ARDEOLA 48 (2): 197-208.
Bernis, Francisco (1963). Sobre migración de nuestros passeriformes transaharianos. ARDEOLA, 8: 41-119.
Bueno, José Manuel (1991). Migración e invernada de pequeños turdinos en la Península Ibérica II. Collalba gris (O. oenanthe), Tarabilla norteña (Saxicola rubetra) y Tarabilla común (Saxicola torquata). ARDEOLA 38 (1): 117-129
Bueno, José Manuel (1998). Migración e invernada de pequeños turdinos en la Península Ibérica V. Petirrojo (Erithacus rubecula). ARDEOLA 45 (2): 193-200
Elphick, Jonathan (1995). Aves. Las grandes migraciones. Encuentro Editorial, S.A.
Hernández-Carrasquilla, Francisco y Gómez-Manzaneque, Angel (2000). Informe sobre la campaña de anillamiento de aves en España. Año 1999. ECOLOGÍA, 14.
Hilgerloh, G. (1988). Radar observations or passerine transaharian migrants in Southern Portugal. ARDEOLA, 35 (2): 221-232
Noval, Alfredo (2001). Guía de las Aves de Asturias. 3ª edición. Alfredo Noval editor.

domingo, 31 de agosto de 2014

Niagara Falls (USA - Canadá)



American Falls y Rainbow Bridge.
Las cataratas del Niágara (Niagara Falls) se sitúan en la frontera entre Canadá y EEUU, compartiendo territorio de la provincia de Ontario y el estado de Nueva York respectivamente. Se forman en el cauce del río Niágara, que une los lagos de Erie y Ontario. Las aguas vienen de cuatro de los Grandes Lagos: Eire, Huron, Michigan y Superior. Tras llegar al lago Ontario fluyen por el río San Lorenzo hasta el golfo del mismo nombre.

Canadian Horseshoe Falls.
Originalmente, el caudal era de unos 6.060 m cúbicos por segundo de media (28,8 millones de litros por hora), pero ahora, la mitad se desvía para generar energía. Su caída es de 52 m.

American Falls.


Canadian Horseshoe Falls.
La catarata estadounidense (American Falls) canaliza apenas un 10 % del volumen de agua, mientras que de las canadienses (Canadian Horseshoe Falls) se elevan nubes de vapor por el tremendo caudal. Este caudal es notorio aguas arriba, en el río Niágara, el cual puede cruzarse en parte a través de puentes, para acceder a la Goat Island, y de ésta a las pequeñas Three Sisters Islands.



Rápidos del río Niágara, aguas arriba de las cataratas, desde Goat Island.
Casi todos los inviernos se congelan en parte, aunque cada muchos años, la congelación puede ser casi total, como ocurrió en enero de 2014.
Las cataratas ofrecen una visión espectacular desde cualquier ángulo; pueden admirarse desde el mismo borde, en varios miradores, desde pasarelas en la parte baja o desde el barco “Maid of the Mist”, que opera dando paseos frente a las cataratas desde 1848.


Embarcadero del Maid of the Mist.
Es una zona muy turística, y aprovechando la atracción, en la ciudad de Niagara y en los alrededores de las cataratas, hay complejos turísticos, casinos, parques de atracciones, etc. En el período de buen tiempo hay también espectáculos nocturnos luminosos.


Barnacla canadiense (Branta canadensis).


Porrón americano (Aythya americana).


Grupo de cormoranes orejudos en un islote frente a las cataratas.
La avifauna no es escasa. Como es de suponer, abundan las anátidas y los láridos, principalmente en el final del otoño y en invierno. Es numeroso el cormorán orejudo (Phalacrocorax auritus), la gaviota de Delaware (Larus delawarensis) o la argéntea americana (Larus smithsonianus) y más escasas la groenlandesa (Larus glaucoides) y la esquimal (Larus thayeri); la gaviota de Bonaparte (Croicocephalus philadelphia), puede concentrar hasta 10.000 ejs en la zona al final del otoño, época principal de su migración.


Gaviota de Delaware en el techo de cristal de un centro comercial de Niagara.

Gaviota de Delaware.

Gaviota de Bonaparte; ad en invierno.


Busardo de cola roja (Buteo jamaicensis).
Además, pueden localizarse muchos paseriformes en paso (Setophaga coronata, Junco hyemalis, etc) o residentes (Poecile atricapilla, Regulus calendula, Quiscalus quiscula, etc).


Reinita coronada (Setophaga coronata); macho ad en otoño.

Junco pizarroso; macho ad.