domingo, 19 de marzo de 2017

Razas autóctonas: cabras

Cabra y chivo de la raza Majorera; Guatiza, Lanzarote.

La cabra, según los hallazgos arqueológicos, fue domesticada aproximadamente 10.000 años a. C., antes que ovinos, vacunos y equinos, para el aprovechamiento de su carne, leche, piel y pelo.
Esta domesticación ocurrió en el suroeste asiático, en las montañas entre los actuales Irak e Irán y la península de Anatolia. La sp proviene de la cabra silvestre, Capra aegagrus, y se caracteriza por su resistencia en zonas con pocos recursos alimenticios para otros herbívoros. Desde entonces, se formaron grupos (el europeo y el asiático), que derivaron en troncos en diferentes áreas, a medida que se fueron seleccionando las variedades apropiadas a cada zona, como por ejemplo el pirenaico, el alpino, el savana, etc.

Cabras Majoreras; La Oliva, Fuerteventura.

Muchas razas españolas provienen del tronco pirenaico, que a su vez tiene similitudes con las razas centroeuropeas. Pero las razas del Mediterráneo, provienen del grupo asiático. En España se reconocen 24 razas, con muy diferentes grados de desarrollo y conservación.

Cabra del tipo Bermeya; desfiladero del Cares, Cabrales, Asturias.

Entre las más escasas está la Cabra Pirenaica, que antes se distribuía por las montañas de todo el N peninsular, pero que ahora solo se cría en Pirineos, principalmente en Aragón. Posee doble aptitud, carne y leche, y la capa es negra o castaño oscuro.

Cabra del tipo Pirenaica; Arangas, Cabrales, Asturias.

Son escasas también la Granadina y la Jurdana o Hurdana (de las Hurdes, en el N de Cáceres). La Palmera, cuyo origen genético está diferenciado de las demás razas, contrasta con la Payoya de las sierras de Cádiz y Málaga (llamada Montejaqueña en esta última provincia), cuyos ancestros provienen de la Blanca Andaluza, la Nubiana y varias razas del grupo europeo; su capa posee tres colores, que pueden estar mezclados.

Cabras del tipo Payoya; Valle de la Luz, Tarifa, Cádiz.

Cabras en el Valle de la Luz, Tarifa, Cádiz.

Monocapa es la Bermeya, tratada ya en este blog, que posee similitudes con razas portuguesas como la Charnequeira y la Bravía.


Cabras Bermeyas; Allande, Asturias.

 Todo lo contrario sucede con la Cabra Majorera, cuya capa es policroma y con manchas muy variables. Aunque su origen es principalmente africano, tiene muchas influencias de razas ibéricas, sobre todo de Portugal. Actualmente se distribuye por todo el Archipiélago Canario, aunque el grueso de las casi 300.000 cabezas censadas vive en Fuerteventura y Gran Canaria, donde se usa su leche para realizar una provechosa producción de queso.





Cabras Majoreras de diversas capas; Tefía, Fuerteventura.

Las razas españolas son: Agrupación de las Mesetas (Extremadura), Azpi Gorri (País Vasco), Bermeya (Asturias), Blanca andaluza o Serrana, Blanca Celtibérica, Blanca de Rasquera (Tierras del Ebro), Del Guadarrama (sierras de Madrid y Ávila), Florida (Andalucía), Granadina, Ibicenca o Pitiüsa, Jurdana (Las Hurdes), Majorera (Canarias), Malagueña, Mallorquina, Moncaina o del Moncayo, Murciana-Granadina, Negra Serrana (N de Andalucía y S de Castilla-La Mancha), Palmera, Payoya, Pirenaica, Retinta (Extremadura), Tinerfeña y Verata (Gredos).

Cabra de tipo Alpina; Alsacia, Francia.

Cabras en el Atlas, Marruecos.

Hay otras muchas razas por el mundo, algunas muy conocidas. La cabra de Somalia, con cuernos en espiral, la de Angora, de Turquía, con cuyo pelo se realizan prendas muy apreciadas, la Saaenen de Israel, la Enana o la Bóer, por nombrar algunas.

Grupo de cabras entre Arad y Masada, Israel.

Bibliografía:
  Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (2009). Guía de campo de las Razas Autóctonas Españolas.


domingo, 12 de marzo de 2017

El sueño de las aves (II)

Cisne vulgar (Cygnus olor); Parque Isabel la Católica, Gijón.
         Como se comentaba en una entrada anterior, las aves, al igual que los mamíferos, recuperan la pérdida de sueño sumiéndose en un sueño más profundo.


Correlimos tridáctilo y ostrero (Haematopus ostralegus); playa de Cariño, La Coruña.

         En las aves los hemisferios cerebrales pueden funcionar por separado, manteniendo una "semivigilia" en la que un ojo y la mitad del cerebro descansan, mientras sus opuestos siguen activos.

Pato colorado (Netta rufina); Parque Isabel la Católica, Gijón.

   






















    También recuperan el sueño perdido en pequeñas siestas. Pueden disfrutar de períodos de somnolencia de unos pocos segundos (entre 5 y 10), y se quedan casi instantáneamente dormidas, por lo que el tiempo que permanecen desprotegidas es escaso.

Porrón moñudo (Aythya fuligula); Parque Isabel la Católica, Gijón.

Serreta capuchona (Mergus cucullatus), jóven; Baltimore, Maryland, USA.

 






















 




















           Esto resulta útil en aves que dependen, por ejemplo, de las mareas para alimentarse, pues pueden recuperar sueño durante los períodos en los que no se alimentan, ya sea de día o de noche. Al contrario, hay muchas aves que duermen toda la noche o todo el día, utilizando en algunas spp dormideros comunitarios, que las mantienen en contacto con otros individuos de su sp.

Pato havelda (Clangula hyemalis), hembra y macho; Montreal, Québec, Canadá.


Garcilla bueyera (Bubulcus ibis), dormidero comunal; Parque Isabel la Católica, Gijón.

Cormorán grande (Phalacrocorax carbo), dormidero; Embalse de la Granda, Gozón.

Avoceta (Recurvirostra avosetta), grupo de migrantes descansando; Ría de Avilés.

Correlimos tridáctilo (Calidris alba), grupo de invernantes; El Espartal, Avilés.


Archibebe claro (Tringa nebularia), descansando con pleamar; Ría de Avilés.

Vuelvepiedras (Arenaria interpres); Luanco, Gozón.

Gaviota reidora (Larus ridibundus), ad en plumaje invernal; Gijón.

Gaviota de Delaware (Larus delawarensis) con otras gaviotas; Hoboken, Nueva Jersey, USA.

Gaviota patiamarilla (Larus michahellis); San Ciprián, Lugo.
Gavi
Fumarel cariblanco (Chlidonias hybrida) y gaviota picofina (Larus genei); Delta del Ebro, Tarragona.

Charrán patinegro (Thalasseus sandvicensis); La Santa, Lanzarote.

Arao común (Uria aalge), invernantes; El Musel, Gijón.

Frailecillo atlántico (Fratercula arctica), en plumaje nupcial; Isla de Flatey, Islandia.


Dormidero comunal de estornino pinto (Sturnus vulgaris); Gijón.

domingo, 5 de marzo de 2017

Islandia (I)

Poni Islandés en  Sandgerdi.


Día 1, 19/6/2016  Península del suroeste

Pareja de eider común en el campo de golf de Aústóftavöllur.

Llegamos a Islandia de madrugada, con el cielo oscuro, orballo y frío, y nos alojamos en unas cabañas turísticas cercanas al aeropuerto, donde nos dió la bienvenida un grupo de estornino pinto (Sturnus vulgaris), ave escasa en la isla.

Keflavik  de madrugada.

Dos pollos de estornino pinto en Keflavik.

Por la mañana, en Keflavik, comenzamos a ser conscientes de la Naturaleza que nos esperaba. En el puerto vemos los primeros eideres comunes (Somateria mollissima borealis) y algunos azulones, fulmares boreales (Fulmarus glacialis), gaviotas tridáctilas y argénteas y algunos gaviones atlánticos (Larus marinus).





En los campos abiertos abunda la agachadiza común (Gallinago gallinago), realizando con frecuencia vuelos nupciales, el bisbita pratense (Anthus pratensis), el zorzal alirrojo y se ven algunos mirlos. Las tres primeras nos acompañarán por casi toda la isla.



En Gardur visitamos unas pequeñas lagunas junto a la costa. Hay varias hembras de porrón moñudo con pollos, y algunos ejs de falaropo picofino y en el mar se ven fulmares y una buena concentración de pardela pichoneta. En las zonas abiertas hay chorlitos dorados y algunos zarapitos trinadores (Numenius phaeopus).



Siguiendo la carretera de la costa, hacia el sur, se llega a una reserva ornitológica, en Sandgerdi, un lugar espectacular por la cantidad de aves nidificantes que se ven a los lados de la ruta. Hay parejas de aguja colinegra, y muchas de archibebe común (Tringa totanus), que crían en prados, como en casi toda la isla. Cientos de charranes árticos (Sterna paradisaea) incuban y vuelan sobre la gran colonia, atacando a quien se atreva a salir del coche. También son frecuentes los eideres y los ostreros eurasiáticos (Haematopus ostralegus), que ya tienen pollos.



Adulto y pollo de ostrero eurasiático; Gardur.

Hafnarberg.

Flores de Silene sp en Hafnarberg.

Más al sur, visitamos nuestra primera colonia de aves marinas, en los acantilados de Hafnarberg, a los que se accede por una senda que atraviesa una llanura volcánica. Aquí nidifican algunas parejas de fulmar y cormorán moñudo, junto a varios miles de gaviota tridáctila (Rissa tridctyla) y arao común (Uria aalge); además se ven grupos de alca común (Alca torda) y algún arao aliblanco, y entre los paseriformes, solo vemos algún cuervo grande y una pareja de lavandera blanca en el mismo borde del cantil. En la llanura se ven algunos zarapitos trinadores, y págalos parásitos (Stercorarius parasiticus), que deben criar aquí.






Frente a Reykjanesviti, en el suroeste, se encuentra la Isla de Geirfuglasker. Aquí nidificaron las últimas parejas de alca gigante, hecho que se recuerda con una estatua y una placa. Como en casi toda la costa, hay fulmares, gaviotas tridáctilas y una colonia de charrán ártico, junto a la cual se establecen archibebes comunes y agachadizas.




Ya tarde, vemos unas pocas collalbas grises en la zona volcánica cercana a Grindavik, antes de visitar la turística Laguna Azul (Blue Lagoon en inglés o Bláa Lónid en islandés), donde además de los bañistas, nadaba un macho de eider. Tras una parada en su recomendable restaurante, nos dirigimos al Norte, y cerca de la media noche vemos el único búho campestre del viaje, después de pasar Reykjavik.


Hembra de eider común en Sandgerdi.