domingo, 20 de abril de 2014

Pájaros cantores en primavera

Amapolas (Papaver rhoeas) en Verdicio, Gozón.
El libro “Primavera Silenciosa”, de Rachel Carson, publicado en 1962, fue quizás el primero que alertó sobre el impacto ambiental de las actividades humanas. Su autora advertía de los efectos perniciosos de los pesticidas y plaguicidas en el medio ambiente, con el riesgo de que se podía acabar con toda la biodiversidad, término que entonces aún no se utilizaba. Su título alude a una hipotética primavera en la que ya no se oirían los cantos de las aves.

Floración primaveral en el concejo de Quirós.
Muchas especies animales han disminuido considerablemente desde entonces, debido a la contaminación y a muchas otras causas, casi todas relacionadas con la humanidad. Pero aún podemos disfrutar cuando llega la primavera de una explosión de sonidos y colores, cuando muchas plantas florecen, y muchas aves se afanan cantando para  atraer a una hembra y defender un territorio donde criar su progenie. Las siguientes fotos son una pequeña muestra de ello. 

Prado con flores en Caleao, Caso.

Alondra común (Alauda arvensis) en el Cabo Peñas, Gozón. Esta sp, habitualmente canta en vuelo, pero en ocasiones también lo hace desde el suelo.


          Bisbita alpino (Anthus spinoletta) en el puerto de la Cubilla (Lena), cantando desde el suelo.


Bisbita arbóreo (Anthus trivialis) en el Cabo Peñas; cantando desde una rama.
El mirlo acuático (Cinclus cinclus) canta pronto en primavera, y lo hace posado en algún lugar prominente del cauce del río. Río Fuensanta (Nava).



Zorzal común (Turdus philomelos) cantando en las ramas altas de un soto. La Polina (Sobrescobio)


El petirrojo (Erithacus rubecula) canta tanto a pleno día como en noches claras. Rioseco (Sobrescobio).

          El ruiseñor común (Luscinia megarhynchos) canta a menudo por la noche, y sobre todo al amanecer, como el de la fotografía. Aigüamolls de l'Empurda (Gerona).




Ruiseñor pechiazul de Nantes (Luscinia svecica namnetum) cantando en lo alto de un arbusto. Bassin d'Arcachon (Gironde, Francia).

 La buscarla pintoja (Locustella naevia) suele cantar desde el interior de matorrales, pero en ocasiones lo hace al descubierto. Foto: Mario Suárez Porras.


          Curruca zarcera (Sylvia communis) en el puerto de Tarna (Caso).


         Mosquitero ibérico (Phylloscopus ibericus) cantando desde un árbol. Priañes (Oviedo).



Agateador norteño (Certhia familiaris) cantando desde el tronco de un haya. Tarna (Caso).

 Los córvidos, como esta corneja negra (Corvus corone), no tienen una voz agradable, pero también poseen siringe, como todos los paseriformes. Foto: Manuel A. Fdez. Pajuelo.


Escribano cerillo (Emberiza citrinella). Cotobello (Aller).


Escribano hortelano (Emberiza hortulana). La Val.lota (Lena).


Triguero (Emberiza calandra). Santiago del Campo (Cáceres).


Sargento alirrojo (Agelaius phoeniceus), ave de canto estridente. Montreal (Canadá).


Cuitlacoche rojizo (Toxostoma rufum) en Jamaica Bay (Nueva York, USA).


Muchas aves son capturadas para disfrutar de su canto, y muchas son criadas en cautividad. En la foto un zorzal colorado (Turdus rufiventris). Olinda (Pernambuco, Brasil).

domingo, 13 de abril de 2014

Egipto (II): Luxor - Asuán

Navegación entre Luxor y Esna.

Navegando entre Edfu y Com Ombo.
La segunda parte del viaje, realizado en octubre de 2011, consistía en un crucero fluvial por el Nilo, entre Luxor, de donde salimos el día 4 por la tarde, hasta Asuán, con llegada el 5 por la noche. Supuso una oportunidad relajada de observar aves y paisajes desde la cubierta del barco, con alguna visita a templos por el camino.



Riberas del Nilo entre Luxor y Esna.
      La primera tarde, durante la navegación, hasta Esna, atravesamos vegas cultivadas, con abundante ganado,algunos pequeños asentamientos humanos, y muchas barcas de pescadores. Además, se veían muchas aves ribereñas, entre las que destacan:
Ganso egipcio (Alopochen aegyptiacus) – 4 jóvenes en un remanso
Garcita azulada (Butorides striatus) – 1 ej
Garcilla cangrejera (Ardeola ralloides) – numerosa
Morito (Plegadis falcinellus) – numeroso
Milano negro (Milvus migrans aegyptius) – algunos
Calamón (P. porphyrio madagascarensis) – frecuente
Avefría espinosa (Vanellus spinosus) – numerosa
Cigüeñuela (H. himantopus) – abundante
Andarríos bastardo (Tringa glareola) – abundante
Además, aguilucho lagunero, gallineta, chorlitejo grande, andarríos chico, etc.

Templo de Edfu.


Ejs de Rhinopoma hardwickii dentro del templo de Edfu.
 En el templo de Edfu, su espectacularidad nos dejó tiempo para ver algunos abejarucos esmeralda (Merops orientalis cleopatra) en las inmediaciones, así como varios aviones isabelinos (Ptionoprogne fuligula)que sobrevolaban sus muros.

Grupo de abejaruco esmeralda en Edfu.

Avión isabelino en el templo de Edfu.

Passer domesticus niloticus; Edfu.
De nuevo navegando, entre Edfu y Com Ombo, vemos muchas aves, entre las que destacan:
Garceta grande (Egretta alba) – algunas
Cigüeña negra (Ciconia nigra) – un ej
Elanio azul (Elanus caeruleus) – un ej
Busardo moro (Buteo rufinus rufinus) – 1 ej en migración
Combatiente (Philomachus pugnax) – numeroso
Fumarel aliblanco (Chlidonias leucopterus) – numeroso por todo el río
Lavandera boyera (Motacilla flava pygmaea) - frecuente
Corneja cenicienta (Corvus cornix) – abundante en los sembrados

Pareja de avefría espinosa entre Edfu y Com Ombo.

Grupo de corneja cenicienta en un sembrado.






En Com Ombo, ya atardeciendo también hay aves cerca de las edificaciones milenarias. Una abubilla (Upupa epops) y varios abejarucos esmeralda entre los edificios, y en un árbol junto al río varias currucas zarcerillas (Sylvia curruca), sedimentadas en su migración hacia el África tropical. La próxima parada es Asuán, al pie del mayor embalse del continente.



Altorelieves en el Templo de Com Ombo.

Abubilla; Com Ombo.



Orillas del Nilo entre Edfu y Com Ombo.

domingo, 6 de abril de 2014

Hirundo rustica, comensal del hombre

Grupo de golondrinas premigratorio; Peroño, Gozón, 25/9/87.
La golondrina común (Hirundo rustica) es posiblemente el ave más repartida en el mundo de forma natural. Nidifica en todo el hemisferio norte, y desde hace poco en el norte de Argentina, en el sur. Inverna por debajo de los trópicos, en América, África y Asia. Es, por tanto, un pájaro típico de las paisajes agrarios mediterráneos, pero también de otras muchas regiones del mundo.

Grupo primaveral en el Cabu Peñes; dos machos y tres hembras.

Pollos volanderos en Grandas de Salime, Asturies.
Es una sp diurna, que se alimenta exclusivamente de insectos, prindipalmente dípteros, a los que captura en vuelo, generalmente a baja altura sobre los campos. Cuando llega a los lugares de nidificación, con mal tiempo se concentran en masas de agua, cazando sobre su superficie, a veces cogiendo los insectos directamente de ella.

Golondrinas cazando en la campiña de Gozón; 27-5-07.

Grupo migratorio en una laguna de Alcazar de San Juan, Ciudad Real; 02-3-09.
En un principio, como otros hirundínidos, nidificaba en roquedos y cuevas naturales, pero con el comienzo de la agricultura, en el Neolítico se hizo comensal del hombre, no solo cazando en los espacios abiertos que éste le proporcionaba, sino también nidificando en sus habitaciones o las destinada al ganado. Construye sus nidos en cuadras, tendejones, galerías, cobertizos, etc., siempre bajo techo.

Hirundínidos cogiendo barro para construir el nido: avión común (Delichon urbicum), golondrina común y golondrina daúrica (Cecropis daurica); P. N. de Monfragüe, Cáceres, 19-04-09.

Casa mariñana en Agüeria, Oviedo.

Embalse de Talaván, Cáceres; pareja con nido en un observatorio de aves.
Así, igual que la agricultura, la golondrina se fue extendiendo por regiones donde antes no vivía. En Norteamérica, comenzó más tarde que en Europa su expansión, con la llegada de los colonos. En el sur de Canadá, por ejemplo, este aumento tuvo lugar en el siglo XIX.

Ej de la ssp erythrogaster; North Point, Maryland, USA, 21-5-13.

Nido en Medal, Coaña, Asturies; 21-5-11.
Su cercanía al hombre, y sus costumbres lo han catálogado como el arquetipo del pájaro migrador, y como anunciador de la primavera. Desde la Grecia antigua, ha sido objeto principal de infinidad de poesías, cuentos y leyendas, a lo largo de la historia. Además, casi todos los pueblos han desarrollado creencias en torno a ella: los egipcios llegaron a momificarla y guardarla en sepulturas, en China ponen plataformas para ayudarla a construir los nidos, y en Rusia se creía que eran los espíritus de los niños fallecidos. En todo caso, siempre se consideró un símbolo de suerte y prosperidad.

Pollo en el nido, de la ssp mandschurica, en Laolongtou, Qinhuangdao, China, 22-8-09.

Ej capturado para anillamiento en un dormidero; Verdicio, Gozón, 18-8-12.
 En Europa, al coincidir su llegada en primavera con la Pascua, se asoció a la Pasión en toda la cristiandad; su babero rojo se identificaba con la sangre de Cristo derramada al retirar el pájaro sus espinas.

Macho posado en el interior de una cuadra; Medal, Coaña, Asturies, 21-5-11.

Nido en una cuadra; El Ferrero, Gozón, 03-6-04.
En los últimos tiempos, la tendencia poblacional es decreciente, y en muchos lugares se está rarificando. Debido a los cambios en el medio rural, cada vez tiene menos lugares adecuados para nidificar. Además, los plaguicidas también tienen algo que ver en la disminución de su número, problema que sufre tanto en su área de cría como de invernada.

Hábitat favorable para la golondrina en Francia; Durtal, Maine-et-Loire, 09-5-11.

Grupo familiar en Verdicio, Gozón; 05-6-11.
En España, según el programa SACRE de SEOBirdLife, entre 1998 y 2013 ha sufrido un declive moderado, de un 32,14 %, mientras que éste ha sido casi imperceptible en la región eurosiberiana (solo un 2,03 %).

Ej macho en el nido portando una anilla; El Ferrero, Gozón, 28-6-09. 

Nido en el interior de un observatorio de aves; Riet Vell, Delta del Ebro, Tarragona, 21-7-12.
Más información:
Philippe Blain. L’Hirondelle rustique, commensale de l’homme. Québec Oiseaux, eté 2012. Volume 23, numéro 4.
Quintana Becerra, Manuel. Aves comensales del hombre. Revista Quercus, 270 (VIII-08): 52-55.