domingo, 16 de diciembre de 2018

Aves en el jardín

Gorrión común (Passer domesticus) en un tendal; Avilés, Asturias.


Cada vez está más extendida la costumbre de facilitar que, diferentes animales de nuestro entorno, puedan vivir más cómodamente en los jardines o la ciudad, bien sea ofreciéndoles alimentación suplementaria, cobijo o lugares donde críar.

Petirrojo (Erithacus rubecula); Foz, Lugo.

Sinsonte común (Mimus polyglottos) en un jardín público; Columbia University, Nueva York.

Gorrión común comiendo en una mesa de restaurante; Fernando de Noronha, Pernambuco, Brasil.

Mirlo común (Turdus merula) en un bebedero; El Portillo, P. N. del Teide, Tenerife.

En diferentes webs (por ejemplo en ornithomedia), se ofrecen consejos y guías sobre cómo hacerlo, y son muchos los productos ofertados en el mercado (ver por ej. weboryx), con incluso una amplia carta de alimentos.

Carbonero común (Parus major) entrando en una caja nido; Illas, Asturias.

Paloma torcaz (Columba palumbus) comiendo granos de arroz sobre un muro; Gijón, Asturias.

Carbonero común en un comedero; Miranda, Avilés.

Las cajas nido, o nidales artificiales, en ocasiones se utilizan para trabajos de recuperación de alguna sp, pero en general, sirven para que muchas aves o murciélagos tengan lugares adecuados donde criar o cobijarse. El beneficio es mutuo, puesto que son un insecticida natural muy eficiente.

Papamoscas cerrojillo ibérico (Ficedula hypoleuca iberiae) en un nidal; La Alberca, Salamanca.

Vencejo común (Apus apus) saliendo de un nido artificial; Udrión, Oviedo. Foto: Manuel A. F. Pajuelo.

Nido con huevos de estornino negro (Sturnus unicolor) en una caja nido. Foto: David Álvarez.
Hay numerosos modelos, en función de la sp a la que se destinan, o del entorno en que se instalan, y pueden adquirirse ya construidas o utilizarse materiales reciclados para su factura. También pueden servir como refugio para invertebrados, aunque para ellos existen productos específicos. Los palomares, aunque con una función en parte productiva, también pueden servir a algunas aves para nidificar en su interior.

Nidos artificiales hechos de calabazas, para uso de la golondrina purpúrea (Progne subis), costumbre muy extendida en USA;  Baltimore, Maryland.

Nidal para vencejo común; Udrión, Oviedo.

Golondrina bicolor (Tachycineta bicolor) sobre un nidal instalado para la sp; Jamaica Bay, Nueva York.

Palomar en Tierra de Campos; Villafáfila, Zamora.

En cuanto a los comederos para aves, conviene utilizarlos con mesura, y no crear una excesiva dependencia. Hay multitud de modelos, desde los más artesanales o sencillos a los comerciales, o algunos específicos para algún tipo de comida. Incluso si no se tiene jardín, se puede ayudar a las aves ciudadanas, dejando comida en ventanas o terrazas.

Comedero para aves granívoras como el camachuelo mexicano (Haemorhous purpureus); Jamaica Bay, Nueva York, USA.

Gorrión común en comedero; Miranda, Avilés.

Grupo de jilgueros lúganos (Spinus spinus) en un comedero; Udrión, Oviedo.
En todos los casos, conviene también evitar posibles accidentes de las aves que acuden a nuestro jardín, en forma de colisiones con cristales o cables, señalizándolos adecuadamente. Y hay que tener cuidado con el posible acceso de depredadores a los puntos de alimentación y nidificación.

Ejemplo de una caja nido mal instalada, con fácil acceso para depredadores, en este caso un gato doméstico.

Comedero y recipientes para agua; Miranda, Avilés.

Serín canario (Serinus canaria) en un comedero; El Portillo, Tenerife.

En las imágenes, se muestran algunos tipos de nidales y de comederos, así como aves que viven en parques y jardines, habituadas a su convivencia con la humanidad.

Carbonero garrapinos (Periparus ater) acudiendo a comer de la mano en un parque público; Gijón, Asturias.

Bienteveo común (Pitangus sulphuratus) en el jardín de un hotel; Recife, Pernambuco, Brasil.

Pollo de cárabo común (Strix aluco) en un parque urbano donde la sp nidifica en una caja nido.
http://www.ornithomedia.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario