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miércoles, 9 de octubre de 2019

Monfragüe y Tierra de Campos, abril de 2019



Mata de cantueso (Lavandula stoechas) en una ladera de Monfragüe.


Continuando con el viaje descrito en la anterior entrada, el día 22 de abril lo dedicamos a recorrer Monfragüe y sus alrededores.


Hembra de ciervo (Cervus elaphus). Foto: Charo Fdez. Montaño.

Concentración de buitres en una térmica, al sur del Parque.

Como siempre, las rapaces se hacen protagonistas por su abundancia, sin desmerecer a muchas otras aves. En la Portilla del Tiétar, una pareja de águila imperial ibérica (Aquila adalberti) contemplaba a los turistas que pasan casi a sus pies, igual que los numerosos buitres leonados (Gyps fulvus). Los alimoches (Neophron percnopterus) y las cigüeñas negras mientras, incuban en sus muy observados nidos.



Dos imágenes algo lejanas de águila imperial ibérica.

Buitre leonado.

Nido de alimoche común. 

Unos pocos vencejos reales vuelan sobre el embalse, mientras muchos hirundínidos construyen nidos o ya crían a sus pollos. Los aviones roqueros (Ptionoprogne rupestris) por ejemplo, lo hacen en algunos edificios, mientras los más numerosos aviones comunes (Delichon urbicum) ocupan todos los puentes sobre el Tajo.


Avión roquero en un tejado de la Hospedería de Monfragüe.

Nido de avión común.

Aviones comunes recogiendo barro para construir sus nidos.


Dehesa al E del Parque.

En las dehesas se oyen todo tipo de aves, como cucos, oropéndolas, currucas mirlonas, etc, y en las laderas cubiertas de piornos y jaras se ven algunas cogujadas montesinas (Galerida theklae).


Jara común (Cistus ladanifer) llena de escarabajos polinizadores. Foto: Charo Fdez. Montaño.

Cogujada montesina.

Alondra totovía (Lullula arborea) en una dehesa. Foto: Charo Fdez. Montaño.

Abejaruco común (Merops apiaster). Foto: Charo Fdez. Montaño.

En el embalse de Arrocampo observamos muchas aves palustre, como el calamón, el avetorillo común, la garza imperial (Ardea purpurea) y la pagaza piconegra (Gelochelidon nilotica), además de paseriformes como el carricerín real y la buscarla unicolor, asociados a los extensos carrizales.


Garza imperial llegando al nido.

Pagaza piconegra.


Aguilucho cenizo (Circus pygargus) en la campiña de Tierra de Campos.

Joven aguilucho cenizo. Foto: Charo Fdez. Monaño.

Macho de avutarda (Otis tarda).

        Al día siguiente, de vuelta a Asturias, paramos en la comarca de Tierra de Campos, donde se deja sentir aún el frío. Disfrutamos de la observación de un macho de sisón (Tetrax tetrax) cantando, y sobre todo de algunos ejs de búho chico (Asio otus), y de algunos pollos realizando sus primeras excursiones en los alrededores del nido.

Hembra de aguilucho pálido (Circus cyaneus) en un campo cultivado. Foto: Charo Fdez. Monaño.


Macho de sisón cantando en un campo de alfalfa. Fotos: Charo Fdez. Montaño.







domingo, 31 de enero de 2016

La llegada otoñal del búho campestre


En las costas cantábricas es habitual la llegada otoñal de aves de todo tipo, que en un alarde de poderío, cruzan el Golfo de Vizcaya en un solo vuelo; algunas vuelan directamente desde Gran Bretaña otras incluso desde más lejos.


Una de estas especies, que se espera llegar cada año es el búho campestre (Asio flammeus), pues aparte de ser pocos los ejemplares que se localizan, siempre resulta curioso y de una vistosidad enorme ver llegar un búho volando sobre el mar. En ocasiones, también se observan desde barcos, pasando en vuelo a media altura con la vista fija hacia el sur, aunque lo más habitual es localizarlos posados en la campiña costera.

Búho campestre (arriba a la derecha) llegando a la costa cerca del Cabo Peñas; 16/11/2013.


Ejs de búho campestre en la costa de Gozón; 19/10/2014.
Normalmente comienzan a llegar a la costa asturiana a mediados de octubre, a veces incluso antes, pero este otoño parecían retrasarse, quizás debido a la perseverancia de los vientos de componente sur. Finalmente, como si se hubieran puesto de acuerdo, comenzaron a verse.

Cabo Peñas; 19/10/2014.
Coincidiendo con el fin de semana, además, varios observadores vigilaban la costa. Los días 30 y 31 de octubre, fueron vistos sendos ejemplares, y el día 1 de noviembre, pudimos ver otro a media mañana, llegando a tierra volando muy bajo, evitando el viento suroeste, para alzarse en los últimos metros hacia los acantilados costeros, sin dejar de mirar al frente con sus enormes ojos.


Ej llegando a tierra el 01/11/2015.

Ej entre vegetación costera; 02/11/2015.

Al día siguiente, como si abrieran un grifo, más de 20 búhos fueron vistos en la costa, con especial densidad en algún punto, como San Juan de Nieva (Avilés), donde llegaron a ver 16 en un par de horas (José Antonio G. Cañal). Entre ellos se coló alguna otra especie parecida, en este caso un búho chico (Asio otus) localizado por Nacho Pérez en La Romanela (Navia), que al ser más nocturno que el campestre, se posó en un cantil costero a la espera de que cayera la noche.

Búho chico en La Romanela; 02/11/2015.