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domingo, 16 de febrero de 2020

Parejas (II)



Pareja de aratinga cabeciazul (Psittacara acuticaudatus), sp sudamericana asilvestrada en ciudades de otros continentes. Lisboa.

          En esta segunda entrada, dedicada al emparejamiento animales, se muestran, como en la primera, fotografías de parejas  de aves principalmente y también de animales de otros órdenes. Son imágenes recopiladas en las salidas de campo habituales, que muestran alguna fase del emparejamiento o el cortejo o simplemente escenas con algún aliciente estético.  Aunque no todas las aves se emparejan para sacar adelante a la prole, la mayoría lo hace, y algunas spp incluso permanecen juntos a lo largo de su vida.

Pareja de cauquén guayata (Chloephaga melanoptera - Andean Goose); ejs en cautividad. Parque Isabel la Católica, Gijón.

Pareja de porrón bastardo (Aythya marila). Lago Stakhólstjörn, Islandia.


Cortejo de un macho de porrón islándico (Bucephala islandica) a una hembra. Lago Mývatn, Islandia.

Macho de cerceta común (Anas crecca) cortejando a una hembra aún en la zona de invernada. Ría de Villaviciosa, Asturias.


Pareja de flamenco común (Phoenicopterus roseus) "cortejando". Daimiel, Ciudad Real. Foto: Charo Fdez. Montaño.

Tórtolas turcas (Streptopelia decaocto). Gijón, Asturias.

Cópula de cigüeñas blancas (Ciconia ciconia). La Puebla del Río, Sevilla.

Pareja de ibis eremita (Geronticus eremita) construyendo un nido; pertenecientes a la población fruto de un programa de reintroducción en curso. La Barca de Vejer, Cádiz.

Pareja de piquero pardo (Sula leucogaster) en el nido. Islote de Razo, Cabo Verde.

Charranes comunes (Sterna hirundo) en una plataforma para nidificar. Delta del Ebro, Tarragona.


Cópula de una pareja de charrán común en la colonia de cría. Albufera de Alcudia, Mallorca.

Pareja de charrán ártico (Sterna paradisaea). Gardur, Islandia.

Urraca común (Pica pica). Miranda, Avilés, Asturias.

Pareja de cuervo grande (Corvus corax); esta sp suele emparejarse para toda la vida. Foto: Manuel A. Fdez. Pajuelo.

Tarabillas comunes (Saxicola rubicola). Fisterra, La Coruña.

Pareja de gorrión moruno (Passer hispaniolensis). Betancuria, Fuerteventura.

Los dicdic de Kirk (Madoqua kirkii cavendishi) viven siempre en pareja. P. N. Samburu, Kenia. Foto: Charo Fdez. Montaño.

Pareja de humanos en la celebración de San Valentín, el 14 de febrero. Ribeira das Naus, Lisboa.

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domingo, 23 de diciembre de 2018

Falaropo picofino (Phalaropus lobatus), de la tundra al océano


Hembra de falaropo picofino; Isla de Flatey, Islandia.

        Dentro de la familia Scolopacidae, los falaropos forman un grupo de tres spp con unas costumbres reproductoras singulares, pues son los machos quienes se ocupan de la incubación y de la crianza de los pollos; es por ello, que su plumaje estival es menos vistoso que el de las hembras, que además pueden practicar la poliandría.

Hembra de falaropo picofino; Lago Stakholstjörn, Mývatn, Islandia.

Macho de falaropo picofino; Isla de Flatey, Islandia.


        Otro rasgo peculiar de los falaropos es, que pasan la mayor parte de su vida nadando, por lo que su morfología es algo diferente a otras limícolas; además, sus dedos son lobulados, un rasgo adaptativo para facilitar el desplazamiento en el agua.

 Hofdi, Lago Mývatn, Islandia.
 

Hembras de falaropo picofino; Isla de Flatey, Islandia.

        El falaropo picofino (Phalaropus lobatus) tiene una distribución circumpolar, nidificando en costas de la región del Océano Ártico, en el S de las Islas Aleutianas y en el NO de Gran Bretaña. Nidifica en costas, en tundra arbolada y tundra alpina escandinava, siempre en lagos y lagunas con vegetación ribereña. En Islandia también es frecuente en lagunas volcánicas sin apenas vegetación perimetral.

Lago Stakholstjörn, Mývatn, Islandia.
Lago Mývatn, Islandia.

Isla de Flatey, Islandia.

        El invierno lo pasa en mar abierto, otra excentricidad del grupo frente al resto de las limícolas, en tres áreas principales: en el Pacífico frente a las costas de Sudamérica, en el Mar de Arabia y en un área desde el centro de Indonesia al O de Melanesia. Durante las migraciones, que realiza en muchos tramos sobre tierra firme, utiliza salinas y lagos salados para descansar y alimentarse.


Falaropos picofinos y picogruesos (Phalaropus fulicarius) en vuelo sobre el Océano Pacífico. Foto: Dani López Velasco.

        La poblaciones neárticas invernan en los bordes de la Corriente de Humboldt, frente a Perú y Chile. Migran a través de Canadá y del O de U.S.A., y después sobre el mar. En el Atlántico del NO, migran por Groenlandia e Islandia, pasando además por el Caribe, sin que esté claro el destino invernal de esta porción de población.


Falaropos picofinos y picogruesos en un descanso de su migración sobre el Océano Pacífico. Foto: Dani López Velasco.




        Las poblaciones del E de Siberia invernan al E de la India, cruzando el continente sobre tierra. Por último, las poblaciones del O de Eurasia, que invernan en el Mar de Arabia, vuelan en frente abierto, pero la ruta principal incluye el Mar Caspio y algunos lagos de Kazajistán. Las aves escandinavas recorren entre 5.500 y 7.000 km en cada temporada migratoria, en 2-4 etapas. Paran unos pocos días en el Golfo de Finlandia o el S del Báltico, y permanecen un mes o más en el área del Caspio o el Mar Negro. También es frecuente en salinas de Próximo Oriente.

Falaropos picofinos junto a otras limícolas, en una parada de su migración prenupcial; Salinas al norte de Eilat, Israel.

Salinas al norte de Eilat, Israel.

Isla de Flatey, Islandia.

         En primavera y verano se alimenta principalmente de insectos, tanto en la superficie de lagos como en áreas abiertas de hierba o tundra, aprovechando ese recurso tan abundante en las altas latitudes. Resulta entonces curioso verlos picotear las plantas como cualquier paseriforme terrestre; igual que resulta difícil imaginar que un ave aparentemente tan frágil, pueda realizar unas migraciones tan largas.



Macho comiendo dípteros en un prado; Isla de Flatey, Islandia.

        Durante la migración, en aguas continentales saladas, se alimenta de los pequeños crustáceos que viven en ellas. En las zonas de invernada se alimenta de plancton, igual que sus parientes, los falaropos picogrueso y tricolor.


domingo, 17 de septiembre de 2017

Islandia (VIII)


Macho de pato arlequín; Pingvellir.

Días 9 y 10, 26-27/6/2016  Skaftafell (Svartifoss y glaciar Skaftafellsjökull) – Círculo Dorado (Pingvellir, Geysir, Gullfoss)

Paisaje del SO, con ponis islandeses.

El noveno día de viaje, una fina lluvia lo invade todo, pero no nos impide realizar un par de ligeras caminatas en el Parque Nacional de Skaftafell. El primero, por un sendero llano hasta el glaciar que da nombre al parque, atravesando un paisaje dominado por musgos y pequeños arbustos, que lleva al desolado lago en el que descarga el glaciar, que no es más que una lengua del enorme casquete de hielo que ocupa el centro de la isla. Por el camino, un lagópodo alpino (Lagopus muta islandorum) nos alegra la mañana.




Glaciar Skaftafell, en el Parque Nacional del mismo nombre.

Macho de lagópodo alpino.

En un segundo paseo, subimos hasta la cascada llamada Svartifoss, que cae por un cantil basáltico. Por el bosque se oyen varios chochines cantando (ssp islandica), y abunda el zorzal alirrojo (Turdus iliacus coburni), muy confiado. También vemos en los alrededores del centro de interpretación algún págalo parásito, alguna collalba gris y un pardillo sizerín.





Zorzal alirrojo; Skaftafell.

En el camino entre Hof, el lugar donde pernoctamos, y Skaftafell, un macho de lagópodo alpino descansa y se acicala sobre una roca, ajeno a la lluvia y a los curiosos.


Iglesia Hofskirkja, en Hof; data de 1884, y es una de las seis que se conservan de su estilo.


Macho de lagópodo alpino.

En el extremo S de Islandia, Vik presume de sus pináculos de piedra, situados frente a unos tremendos acantilados, cargados de fulmares boreales (Fulmarus glacialis) y frailecillos (Fratercula arctica), que no paran de pasar sobre nuestras cabezas.


Pináculos pétreos; Vik.

Colonia de fulmares boreales en Vik.


Agachadiza común.
El décimo y último día lo dedicamos a recorrer algunos lugares del llamado Círculo Dorado, una zona interior, al E de la capital, donde la actividad volcánica y geotérmica es muy evidente. En Pingvellir (dentro del Parque Nacional del mismo nombre), junto al lago Pingvallavatn, hay una antigua iglesia, situada frente a la falla que separa las placas tectónicas europea y americana. El lugar es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, pues aquí se formó el primer Parlamento Democrático, en 930; también aquí se declaró la independencia del país en 1944.


Iglesia de Pingvellir.

Lago Pingvallavatn y falla que separa las placas tectónicas europea y americana.


Hembra de serreta mediana.

Hembra de falaropo picofino.

Hay un sendero muy transitado por turistas, pero en el delta, junto al lago abundan las aves acuáticas. Hay muchos ánsares comunes (Anser anser) con pollos, serreta mediana (Mergus serrator), colimbo chico, falaropo picofino (Phalaropus lobatus) y, como en toda la isla, charranes árticos y agachadizas comunes (Gallinago gallinago). En la base de un torrente descansaban cuatro patos arlequines (Histrionicus histrionicus), los que más cerca disfrutamos en todo el viaje.




Grupo de pato arlequín; Pingvellir.

Págalo parásito (Stercorarius parasiticus); Pingvellir.

En Geysir admiramos los geíseres (la palabra deriva de este topónimo), fumarolas, pozas termales, etc. Y de las tiendas de recuerdos.



Zorzal alirrojo.

También visitamos Langarvatn y la cascada Gullfoss, de impresionante caudal. Pero por el camino, algunos lugares competían en belleza con los más visitados, al igual que los ponis islandeses, adaptados al clima riguroso de esta tierra.


Cascada de Gullfoss.

Paisajes del suroeste del país.



Poni islandés.