sábado, 1 de agosto de 2026

Colisiones de aves contra edificios

 

Gaviota patiamarilla (Larus michahellis) reflejada en la fachada acristalada de un edificio del centro de Ceuta.

En el pasado se ha tratado en este blog la mortalidad no natural de aves silvestres, causada por actividades humanas, directa o indirectamente. En la segunda entrada dedicada a ese tema, se abordaban las causas indirectas, entre ellas, aunque sucintamente, los choques con edificios, casi siempre contra cristales. Ahora desarrollamos un poco este motivo que causa numerosas bajas entre nuestra avifauna, más de las que podemos imaginar.

Edificio del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Bas Rhin, Francia), eficiente energéticamente, pero peligroso para las aves que vuelan cerca del rio.

Joven mirlo común (Turdus merula), encontrado al amanecer bajo la cristalera de un edificio del centro de Avilés.

Joven lavandera blanca (Motacilla alba) recogida tras chocar con la cristalera de un edificio de Avilés; afortunadamente se recuperó pasadas unas horas.

Macho adulto de colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros). Este ejemplar entró en un edificio público y se golpeó contra un cristal al intentar salir; tras un aturdimiento de unos minutos se liberó sin problemas de salud aparentes.

Joven jilguero europeo (Carduelis carduelis) bajo una cristalera en una casa particular de las afueras de Avilés; el problema se agudiza entre las aves jóvenes e inexpertas.

En un artículo publicado en 2017 por S. B. Hager (1), se habla de la muerte de casi mil millones de aves cada año por el choque contra edificios, solamente en EEUU. En él se comentan los resultados de un estudio, en el que se monitorizaron 300 edificios en 40 campus universitarios estadounidenses, en el otoño de 2014; recogieron en ese período 324 cadáveres de 42 spp. Los científicos concluyeron que había una relación positiva entre el tamaño del edificio y el número de colisiones, pero que la magnitud del efecto dependía del grado de urbanización de la región. Los edificios situados en medios rurales abiertos poco urbanizados, actúan de noche como un foco de atracción para los migrantes, sobre todo los iluminados, efecto más diluido en grandes edificios de zonas urbanas.

Edificio completamente acristalado en en Centro Financiero de Manhattan (Nueva York, USA), con el One World reflejado. En algunas ciudades, los nuevos edificios son en su mayoría de este estilo de acabado.

Edificio acristalado frente al Bryant Park de Nueva York, con el Chrysler reflejado. El problema de los choques se agudiza si cerca del edificio hay zonas verdes con árboles.

Cadáver de un macho de azulillo índigo (Passerina cyanea - Indigo Bunting), bajo la fachada de un edificio del sur de Manhattan (Nueva York), junto al rio Hudson, un corredor de migrantes en la primavera. 07-5-2023.

El ejemplar de azulillo índigo era probablemente un migrante nocturno que chocó con los cristales del edificio.

En Europa hay aún pocos estudios sobre este tema, pero se está trabajando en ello. En uno realizado en Tarragona, también publicado en 2017 (2), se realizaron 236 visitas entre 2012 y 2015 a un edificio acristalado con paneles reflectantes, frente a una plaza arbolada, entre los meses de agosto y noviembre. Se encontraron 172 cadáveres de aves de 15 spp, estimando la cantidad real de muertes en unas 350 en los cuatro años, principalmente de aves en migración. Como medida correctora se colocaron vinilos en líneas en 2016, reduciéndose la mortalidad en casi un 50 %.

París, Plaza del Palacio Real. El nuevo edificio del Metro, terminado en 2022, está tan integrado en el ambiente que parece invisible, algo que puede resultar mortal para muchas aves. 

Zarcero políglota (Hippolais polyglotta) conmocionado tras chocar con una cristalera en el centro de Avilés, seguramente un joven en dispersión. 27-7-2018.

El zarcero políglota, que tras un descanso se recuperó y pudo ser liberado.

Joven colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus) muerto, bajo la cristalera de la Casa de Cultura de Avilés.

Todos los estudiosos de este asunto concluyen que, la mejor forma de reducir las colisiones es colocando adhesivos de diversos tipos en las superficies acristaladas, viéndose que las siluetas de rapaces son poco efectivas en superficies grandes, porque ocupan poco espacio, aunque lo mejor sería diseñar construcciones más respetuosas con el medio. No solo son edificios los que provocan colisiones de aves, también lo hacen otro tipo de construcciones traslúcidas o con efecto espejo, tales como paneles transparentes en autopistas o muchas instalaciones deportivas. Especialmente peligrosas son las pistas de pádel en el exterior, que causan una mortalidad importante, pues en pocos casos tienen adheridos vinilos para hacerlas visibles. Parece que mejor que siluetas de aves dispersas, son las que forman líneas o los cuadrados colocados formando un ajedrez.

Pista de pádel con siluetas de rapaces para evitar choques de aves, parte de las instalaciones de un hotel situado en el Parque Nacional de Monfragüe, Cáceres.

Además de pegatinas opacas para los cristales, hay otras que son visibles para las aves por reflejar la luz ultravioleta. Miranda, Avilés.

Pegatinas en cristales al anochecer.

Ejemplo de un edificio acristalado peligroso para las aves, más aún por situarse en un lugar de flujo migratorio importante. Cabo Peñas, Gozón.

Papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca) muerto tras chocar con las cristaleras de la Casa de Cultura de Avilés, posiblemente en un descanso de su migración. 19-8-2025.

Durante muchos años he trabajado en un edificio con enormes cristaleras, situado además junto a un parque arbolado, en Avilés. A la transparencia del cristal se une la iluminación interior, que hace que aves migrantes se sientan atraídas. He recogido numerosas aves, algunas ya muertas o irrecuperables, pero otras muchas que, tras mantenerlas un tiempo en una caja en un lugar oscuro, lograron volar de nuevo con aparente normalidad. En este tipo de edificios quedan también atrapados muchos insectos, que acaban exhaustos ante la imposibilidad de escapar.

Cristaleras principales de la Casa de Cultura de Avilés, con el parque de Ferrera en el lado contrario.

Petirrojo (Erithacus rubecula) encontrado poco antes del amanecer bajo las cristaleras. 22-10-2019.

Urraca (Pica pica) aturdida tras chocar contra el cristal de una pantalla digital.

Gorrión común (Passer domesticus) lesionado tras un choque con la misma pantalla digital.

Urraca muerta tras chocar con los cristales después de haber entrado en el edificio.


Ciervo volante o "vacalloria" (Lucanus cervus), moribundo tras chocar en numerosas ocasiones con los cristales del edificio desde su interior, al no encontrar la forma de salir.

Mariposa Vanessa atalanta atrapada en el lado interior de la cristalera.

Lamentablemente, hemos encontrado en otras muchas ocasiones aves muertas o heridas tras colisionar contra cristales, en edificios rurales y en ciudades de diferentes lugares.

Reyezuelo listado (Regulus ignicapillus), posiblemente un migrante otoñal que terminó su vida contra un reflejo durante la noche. Atomium, Bruselas, Bélgica.

Ventanales de un edificio en el que nidifican los aviones comunes (Delichon urbicum), contra los que chocaban a menudo, a veces con consecuencias fatales. Corte, Córcega, Francia.

Aviones comunes bajo los ventanales contra los que chocaban.

Aviones comunes muertos.
 

(1)   Hager, S B, et al. (2017). Continent-wide analysis of how urbanization affects bird-window collision mortality in North America. Biological Conservation 212: 209-215.

(2) Óscar Gordo, Txiqui López, Yolanda González y Raül Aymí. Colisión de aves contra ventanas: un problema impactante. Quercus, 395 – Enero 2019. 




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