domingo, 1 de noviembre de 2026

Biología del vencejo común (Apus apus)

 

Un vencejo común sobrevuela un pueblo al atardecer, recién llegado a la colonia donde criará. Miranda, Avilés.

El vencejo común (Apus apus) es un ave insectívora, con extremas cualidades para el vuelo, que se alimenta capturando sus presas en el aire, con unas mandíbulas que pueden abrirse mucho, como las de chotacabras e hirundínidos; con algunas especies de ellos comparte su forma de alimentarse y los lugares donde nidifica. Además de comer en el aire, también bebe, duerme (la siesta de las aves), recoge material para el nido e incluso copula sin posarse. Tan solo se posa, en el nido, los tres meses que dura la cría.

Un pollo crecido nos muestra la capacidad para abrir las mandíbulas, un camino evolutivo que le permite a la especie capturar insectos en el aire. Udrión, Oviedo.

Aunque lo hacen en pocas ocasiones, los vencejos pueden bañarse sin necesidad de posarse en la orilla, simplemente dándose un chapuzón mientras vuelan. Playa de Verdicio, Gozón.

También pueden beber desde el aire, con un vuelo rasante, pero necesitan una superficie de agua libre amplia. Verdicio, Gozón.

Un vencejo adulto, mientras es pesado en un control de anillamiento científico, nos permite ver la longitud de sus plumas de vuelo, adaptadas para planear sin pausa durante meses. Miranda, Avilés.

Varios vencejos comunes sobrevuelan el pueblo de Guadalupe (Cáceres).

Taxonómicamente, se reconocen dos subespecies: A. a. apus se distribuye como reproductor por casi toda Europa, extremo NO de África y al E hasta el lago Baikal, y al SE hasta Irán; A. a. pekinensis lo hace  por Irán, Transcaspia, Afganistán y al E hasta Nepal, Mongolia y N de China. Ambas subespecies invernan en el África subsahariana. Nidifica en toda Iberia, Baleares y unos pocos lugares de todas las Islas Canarias principales.

Ejemplar sobrevolando la campiña litoral. Cabo Peñas, Gozón.

Ejemplar con el buche lleno de insectos para llevar al nido. Moniello, Gozón.

Además de las observaciones anotadas desde aproximadamente 1980 en mi libreta de campo, a partir de 2004 realizamos el marcaje con anillas en una colonia de vencejo común en Udrión (Oviedo), y controlamos otra en Miranda (Avilés) desde 2015, por lo que hemos acumulado una buena serie de datos sobre fenología, reproducción y otros aspectos de su biología.

Pollo crecido de vencejo común, mostrando el plumaje juvenil, algo más claro que el de los adultos y con bordes pálidos en la mayoría de las plumas. Udrión, Oviedo.

Ad capturado para anillamiento, mostrando sus larguísimas rémiges primarias. Udrión, Oviedo.

Pequeño carrusel al atardecer sobre una colonia de cría. Miranda, Avilés.

Varios vencejos sobre una pequeña colonia, compartida con gorriones comunes.

Las colonias de cría se sitúan mayoritariamente en construcciones humanas, bajo tejas de edificios, en orificios de muros o puentes, en naves, murallas, etc. Por ello, la restauración de construcciones antiguas, casi siempre reduce las posibilidades de nidificación del vencejo común y de otras especies como cernícalos, aviones comunes, estorninos, gorriones, etc. En Escocia será obligatoria a partir de 2027 la instalación de ladrillos nido (Swifts bricks) en los edificios de nueva construcción, con el fin de mantener las poblaciones de aves tan beneficiosas para los humanos.

Ejemplar llegando al nido, situado bajo las tejas de una casa antigua. Covarrubias, Burgos.

Ejemplar sobrevolando tejados junto a una pequeña colonia. Miranda, Avilés.

Según la Lista Roja Europea de Aves, en 2021 la población de vencejo común era de entre 32,2 y 56,7 millones de ejemplares maduros. En España, la estimación del III Atlas de las Aves en época de reproducción, realizado por SEO/BirdLife, era de unos 4,17 millones. La tendencia poblacional parece decreciente, con un declive del 40 % entre 1998 y 2018, más acusado en el S de Iberia; en zonas altas y en el N parece mantenerse estable.

Un vencejo sobrevolando tejados al atardecer. Poitiers, Poitou-Charentes, Francia.

Los vencejos suelen buscar presas a buena altura, pero en ocasiones también lo hacen volando bajo sobre campo abierto. Tierra de Campos, Palencia.

En Asturias, en el Atlas de las Aves Nidificantes, de 2014, se estimaba una población de 24000-41000 parejas, con mayor densidad en zonas medias y bajas. Aquí nidifica en edificios de pueblos y ciudades, con pocos nidos en roquedos, principalmente calizos. En altitud llega aproximadamente hasta los 1900 m, aunque puede verse volando en zonas más altas buscando alimento.

Grupo sobrevolando el pico La Mesa (Lena), donde se sitúa una pequeña colonia a unos 1900 m.

Un vencejo vuela bajo justo antes de beber en una charca ocupada por aves acuáticas. Verdicio, Gozón.

El vencejo común regresa a Iberia desde mediados de marzo, pero en Asturias aparece en las colonias en la tercera decena de abril, estableciéndose en ellas la mayoría en mayo. Durante junio y julio se suman en las colonias muchos individuos no reproductores, que forman ruidosos “carruseles” y prospectan en ellas y en los alrededores posibles nuevos lugares de nidificación. Los ejemplares nidificantes forman esos carruseles principalmente en mayo, al iniciar el proceso reproductor, dedicándose el resto de la temporada a la crianza de su prole.

Típico carrusel sobre una colonia de pocos nidos, formado por inmaduros que aún no se reproducen. Miranda, Avilés.

Uno de los muchos carruseles que se forman sobre las calles de algunos pueblos, muy numerosos y ruidosos. Plasencia, Cáceres.

Ejemplar prospectando posibles lugares en los que poder nidificar en el futuro, en un nidal. Miranda, Avilés.

A finales de julio desaparecen los no reproductores, y quedan solos los pocos adultos que aún tienen pollos en el nido, por lo que casi no se nota actividad en las colonias; los últimos pollos en volar los hacen en los primeros días de agosto. Por último, en agosto y septiembre se ven algunos ejemplares erráticos, que suelen ser migrantes de más al N.

Carrusel al anochecer.

Ejemplar, posiblemente un adulto reproductor, con el plumaje muy gastado, y mudando algunas plumas secundarias.

Se reproduce de forma colonial, siendo éstas de muy variada magnitud, más numerosas cuanto mayor sea la población, aunque en Asturias no alcanzan las cantidades de otros lugares más cálidos y ricos en presas, como por ejemplo algunas localidades extremeñas o de la ribera del Mediterráneo.

En algunos pueblos de la ribera del Mediterráneo el vencejo común, acompañado de alguna otra especie, forma nubes de cientos de ejemplares al atardecer. Corte, Córcega, Francia.

Grupo de no reproductores formando un carrusel frente a una colonia de cría. Udrión, Oviedo.

Las puestas se producen a lo largo de mayo, dependiendo mucho las fechas de las condiciones metereológicas, y constan de 1 a 4 huevos, siendo la mayoría de 3. En la mayoría de los nidos vuelan entre 1 y 3 pollos, dependiendo también de la meteorología de la temporada, variando por tanto la productividad de la colonia entera. Los adultos vuelven en un porcentaje importante a reproducirse en los mismos nidos, pero los pollos nacidos en una colonia muy pocas veces son reclutados en la misma, produciéndose un trasiego importante entre poblaciones.

Además de bajo tejas, en pueblos o ciudades con edificios y murallas antiguos, también puede nidificar en agujeros de muros, a veces a poca altura sobre el suelo. Covarrubias, Burgos.

En lugares con escasos lugares para nidificar, agradecen la colocación de nidales situados bajo los aleros. En la foto un joven se asoma al mundo exterior, poco antes de volar. Udrión, Oviedo.

Adulto con el buche extremadamente lleno de insectos rumbo a su nido, para alimentar a su prole. Miranda, Avilés.

Una curiosidad de la especie, en su proceso reproductor, es que los pollos pueden permanecer hasta una semana sin comer, ralentizando su metabolismo y aprovechando la grasa acumulada. Esta singularidad se debe a que su alimentación depende mucho de la meteorología, y cuando ésta es adversa (borrascas, tormentas, frio, etc), los adultos se trasladan a lugares más favorables donde alimentarse, a veces a cientos de km, esperando a que mejoren las condiciones para cazar. Es notable su capacidad viajera y voladora, lo que aprovechan en estas circunstancias desfavorables. En estas ocasiones, pueden producirse llamativas concentraciones en lugares donde encuentran alimento, por ejemplo sobre humedales.

Vencejo volando entre nubes y chubascos, con el arcoiris de fondo. Avilés.

Vencejos soportando un temporal de viento y chubascos en plena época de cría. Amposta, Tarragona.

Concentración  de vencejos al atardecer. Guadalupe, Cáceres.

El vencejo común alcanza la madurez sexual a los dos años de vida, pero la primera primavera ya vuelven a las zonas de cría. Es una especie longeva, que llega a alcanzar los 21 años de edad, en algunos casos registrados.



El vencejo tiene una autonomía de vuelo muy superior a la avioneta que lo sobrevuela. Avilés.

Las principales causas de su paulatina disminución, igual que otras aves que comparten hábitat y costumbres alimenticias, como los hirundínidos, son la pérdida de lugares de nifificación, el cambio climático y la drástica disminución de la biomasa de insectos en los últimos años.

Vencejo sobrevolando una calle donde también viven golondrinas comunes, especies taxonómicamente muy distantes, pero próximas en algunos aspectos de su biología y morfología, por convergencia evolutiva. Guadalupe, Cáceres.

En época de cría, los vencejos vuelan alrededor de las colonias casi hasta la noche. Miranda, Avilés.

Vencejo común mudando las secundarias, algo poco habitual en los lugares de cría, pues la muda suelen realizarla en los cuarteles de invernada. Miranda, Avilés.

En los nidos que controlamos, y sobre todo en los pollos, aparecen siempres ejemplares de mosca de los vencejos (Crataerina pallida), un insecto hematófago de ciclo anual. Los adultos de esta mosca se alimentan de la sangre de pollos y adultos de vencejo, y las larvas forman pupas que se mantienen latentes en los nidos de éstos hasta la siguiente primavera. Según los estudios realizados, estos parásitos no afectan apenas al desarrollo y la supervivencia de los jóvenes vencejos.

Fotografía macro de una mosca de los vencejos. Foto: Manuel A. Fdez. Pajuelo.

Mosca de los vencejos durante una jornada de anillamiento de pollos en nido; estos insectos son inofensivos para el hombre. Udrión, Oviedo.

Pollo de vencejo durante una sesión de anillamiento, con una mosca en el plumaje.

Cada primavera, los vencejos nos sorprenden con sus ruidosos carruseles, demostrando en ellos la gran capacidad que tienen para el vuelo, que los lleva a realizar muchos miles de kilómetros cada temporada.

Vencejo común volando al atardecer.







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