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| Un vencejo común sobrevuela un pueblo al atardecer, recién llegado a la colonia donde criará. Miranda, Avilés. |
El vencejo común (Apus apus) es un ave
insectívora, con extremas cualidades para el vuelo, que se alimenta capturando
sus presas en el aire, con unas mandíbulas que pueden abrirse mucho, como las
de chotacabras e hirundínidos; con algunas especies de ellos comparte su forma
de alimentarse y los lugares donde nidifica. Además de comer en el aire,
también bebe, duerme (la siesta de las aves), recoge material para el nido e
incluso copula sin posarse. Tan solo se posa, en el nido, los tres meses que
dura la cría.
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| Un pollo crecido nos muestra la capacidad para abrir las mandíbulas, un camino evolutivo que le permite a la especie capturar insectos en el aire. Udrión, Oviedo. |
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| Aunque lo hacen en pocas ocasiones, los vencejos pueden bañarse sin necesidad de posarse en la orilla, simplemente dándose un chapuzón mientras vuelan. Playa de Verdicio, Gozón. |
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| También pueden beber desde el aire, con un vuelo rasante, pero necesitan una superficie de agua libre amplia. Verdicio, Gozón. |
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| Un vencejo adulto, mientras es pesado en un control de anillamiento científico, nos permite ver la longitud de sus plumas de vuelo, adaptadas para planear sin pausa durante meses. Miranda, Avilés. |
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| Varios vencejos comunes sobrevuelan el pueblo de Guadalupe (Cáceres). |
Taxonómicamente,
se reconocen dos subespecies: A. a. apus
se distribuye como reproductor por casi toda Europa, extremo NO de África y al
E hasta el lago Baikal, y al SE hasta Irán; A.
a. pekinensis lo hace por Irán,
Transcaspia, Afganistán y al E hasta Nepal, Mongolia y N de China. Ambas subespecies
invernan en el África subsahariana. Nidifica en toda Iberia, Baleares y unos
pocos lugares de todas las Islas Canarias principales.
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| Ejemplar sobrevolando la campiña litoral. Cabo Peñas, Gozón. |
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| Ejemplar con el buche lleno de insectos para llevar al nido. Moniello, Gozón. |
Además de las
observaciones anotadas desde aproximadamente 1980 en mi libreta de campo, a
partir de 2004 realizamos el marcaje con anillas en una colonia de vencejo
común en Udrión (Oviedo), y controlamos otra en
Miranda (Avilés) desde 2015, por lo que hemos acumulado una buena serie de
datos sobre fenología, reproducción y otros aspectos de su biología.
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| Pollo crecido de vencejo común, mostrando el plumaje juvenil, algo más claro que el de los adultos y con bordes pálidos en la mayoría de las plumas. Udrión, Oviedo. |
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| Ad capturado para anillamiento, mostrando sus larguísimas rémiges primarias. Udrión, Oviedo. |
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| Pequeño carrusel al atardecer sobre una colonia de cría. Miranda, Avilés. |
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| Varios vencejos sobre una pequeña colonia, compartida con gorriones comunes. |
Las colonias de
cría se sitúan mayoritariamente en construcciones humanas, bajo tejas de
edificios, en orificios de muros o puentes, en naves, murallas, etc. Por ello,
la restauración de construcciones antiguas, casi siempre reduce las
posibilidades de nidificación del vencejo común y de otras especies como
cernícalos, aviones comunes, estorninos, gorriones, etc. En Escocia será
obligatoria a partir de 2027 la instalación de ladrillos nido (Swifts bricks) en los edificios de nueva
construcción, con el fin de mantener las poblaciones de aves tan beneficiosas
para los humanos.
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| Ejemplar llegando al nido, situado bajo las tejas de una casa antigua. Covarrubias, Burgos. |
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| Ejemplar sobrevolando tejados junto a una pequeña colonia. Miranda, Avilés. |
Según la Lista
Roja Europea de Aves, en 2021 la población de vencejo común era de entre 32,2 y
56,7 millones de ejemplares maduros. En España, la estimación del III Atlas de
las Aves en época de reproducción, realizado por SEO/BirdLife, era de unos 4,17
millones. La tendencia poblacional parece decreciente, con un declive del 40 %
entre 1998 y 2018, más acusado en el S de Iberia; en zonas altas y en el N
parece mantenerse estable.
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| Un vencejo sobrevolando tejados al atardecer. Poitiers, Poitou-Charentes, Francia. |
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| Los vencejos suelen buscar presas a buena altura, pero en ocasiones también lo hacen volando bajo sobre campo abierto. Tierra de Campos, Palencia. |
En Asturias, en
el Atlas de las Aves Nidificantes, de 2014, se estimaba una población de
24000-41000 parejas, con mayor densidad en zonas medias y bajas. Aquí nidifica
en edificios de pueblos y ciudades, con pocos nidos en roquedos, principalmente
calizos. En altitud llega aproximadamente hasta los 1900 m, aunque puede verse
volando en zonas más altas buscando alimento.
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| Grupo sobrevolando el pico La Mesa (Lena), donde se sitúa una pequeña colonia a unos 1900 m. |
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| Un vencejo vuela bajo justo antes de beber en una charca ocupada por aves acuáticas. Verdicio, Gozón. |
El vencejo
común regresa a Iberia desde mediados de marzo, pero en Asturias aparece en las
colonias en la tercera decena de abril, estableciéndose en ellas la mayoría en
mayo. Durante junio y julio se suman en las colonias muchos individuos no
reproductores, que forman ruidosos “carruseles” y prospectan en ellas y en los
alrededores posibles nuevos lugares de nidificación. Los ejemplares
nidificantes forman esos carruseles principalmente en mayo, al iniciar el
proceso reproductor, dedicándose el resto de la temporada a la crianza de su
prole.
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| Típico carrusel sobre una colonia de pocos nidos, formado por inmaduros que aún no se reproducen. Miranda, Avilés. |
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| Uno de los muchos carruseles que se forman sobre las calles de algunos pueblos, muy numerosos y ruidosos. Plasencia, Cáceres. |
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| Ejemplar prospectando posibles lugares en los que poder nidificar en el futuro, en un nidal. Miranda, Avilés. |
A finales de
julio desaparecen los no reproductores, y quedan solos los pocos adultos que
aún tienen pollos en el nido, por lo que casi no se nota actividad en las
colonias; los últimos pollos en volar los hacen en los primeros días de agosto.
Por último, en agosto y septiembre se ven algunos ejemplares erráticos, que
suelen ser migrantes de más al N.
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| Carrusel al anochecer. |
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| Ejemplar, posiblemente un adulto reproductor, con el plumaje muy gastado, y mudando algunas plumas secundarias. |
Se reproduce de
forma colonial, siendo éstas de muy variada magnitud, más numerosas cuanto
mayor sea la población, aunque en Asturias no alcanzan las cantidades de otros
lugares más cálidos y ricos en presas, como por ejemplo algunas localidades
extremeñas o de la ribera del Mediterráneo.
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| En algunos pueblos de la ribera del Mediterráneo el vencejo común, acompañado de alguna otra especie, forma nubes de cientos de ejemplares al atardecer. Corte, Córcega, Francia. |
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| Grupo de no reproductores formando un carrusel frente a una colonia de cría. Udrión, Oviedo. |
Las puestas se
producen a lo largo de mayo, dependiendo mucho las fechas de las condiciones
metereológicas, y constan de 1 a 4 huevos, siendo la mayoría de 3. En la
mayoría de los nidos vuelan entre 1 y 3 pollos, dependiendo también de la
meteorología de la temporada, variando por tanto la productividad de la colonia
entera. Los adultos vuelven en un porcentaje importante a reproducirse en los
mismos nidos, pero los pollos nacidos en una colonia muy pocas veces son
reclutados en la misma, produciéndose un trasiego importante entre poblaciones.
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| Además de bajo tejas, en pueblos o ciudades con edificios y murallas antiguos, también puede nidificar en agujeros de muros, a veces a poca altura sobre el suelo. Covarrubias, Burgos. |
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| En lugares con escasos lugares para nidificar, agradecen la colocación de nidales situados bajo los aleros. En la foto un joven se asoma al mundo exterior, poco antes de volar. Udrión, Oviedo. |
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| Adulto con el buche extremadamente lleno de insectos rumbo a su nido, para alimentar a su prole. Miranda, Avilés. |
Una curiosidad
de la especie, en su proceso reproductor, es que los pollos pueden permanecer
hasta una semana sin comer, ralentizando su metabolismo y aprovechando la grasa
acumulada. Esta singularidad se debe a que su alimentación depende mucho de la
meteorología, y cuando ésta es adversa (borrascas, tormentas, frio, etc), los
adultos se trasladan a lugares más favorables donde alimentarse, a veces a
cientos de km, esperando a que mejoren las condiciones para cazar. Es notable
su capacidad viajera y voladora, lo que aprovechan en estas circunstancias
desfavorables. En estas ocasiones, pueden producirse llamativas concentraciones
en lugares donde encuentran alimento, por ejemplo sobre humedales.
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| Vencejo volando entre nubes y chubascos, con el arcoiris de fondo. Avilés. |
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| Vencejos soportando un temporal de viento y chubascos en plena época de cría. Amposta, Tarragona. |
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| Concentración de vencejos al atardecer. Guadalupe, Cáceres. |
El vencejo
común alcanza la madurez sexual a los dos años de vida, pero la primera
primavera ya vuelven a las zonas de cría. Es una especie longeva, que llega a
alcanzar los 21 años de edad, en algunos casos registrados.
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| El vencejo tiene una autonomía de vuelo muy superior a la avioneta que lo sobrevuela. Avilés. |
Las principales
causas de su paulatina disminución, igual que otras aves que comparten hábitat
y costumbres alimenticias, como los hirundínidos, son la pérdida de lugares de
nifificación, el cambio climático y la drástica disminución de la biomasa de
insectos en los últimos años.
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| Vencejo sobrevolando una calle donde también viven golondrinas comunes, especies taxonómicamente muy distantes, pero próximas en algunos aspectos de su biología y morfología, por convergencia evolutiva. Guadalupe, Cáceres. |
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| En época de cría, los vencejos vuelan alrededor de las colonias casi hasta la noche. Miranda, Avilés. |
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| Vencejo común mudando las secundarias, algo poco habitual en los lugares de cría, pues la muda suelen realizarla en los cuarteles de invernada. Miranda, Avilés. |
En los nidos
que controlamos, y sobre todo en los pollos, aparecen siempres ejemplares de mosca de los vencejos (Crataerina
pallida), un insecto hematófago de ciclo anual. Los adultos de esta
mosca se alimentan de la sangre de pollos y adultos de vencejo, y las larvas
forman pupas que se mantienen latentes en los nidos de éstos hasta la siguiente
primavera. Según los estudios realizados, estos parásitos no afectan apenas al
desarrollo y la supervivencia de los jóvenes vencejos.
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| Fotografía macro de una mosca de los vencejos. Foto: Manuel A. Fdez. Pajuelo. |
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| Mosca de los vencejos durante una jornada de anillamiento de pollos en nido; estos insectos son inofensivos para el hombre. Udrión, Oviedo. |
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| Pollo de vencejo durante una sesión de anillamiento, con una mosca en el plumaje. |
Cada primavera,
los vencejos nos sorprenden con sus ruidosos carruseles, demostrando en ellos
la gran capacidad que tienen para el vuelo, que los lleva a realizar muchos
miles de kilómetros cada temporada.
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| Vencejo común volando al atardecer. |
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